Conductas regresivas

CONDUCTAS REGRESIVAS

El desarrollo de los niños no es absolutamente lineal, existen avances, estancamientos y retrocesos.
Lo que es claro es que lo que permite el desarrollo es la sensación de seguridad provocada por los adultos que rodean al niño. El comportamiento regresivo está ligado a situaciones del entorno, y a fantasías internas que se activan a partir de ellas, provocando en él sensaciones de inestabilidad.
El niño busca de forma inconsciente “regresar” a una etapa en donde se sentía más seguro y a través de este comportamiento regresivo muestra que algo lo está angustiado.
Que el niño se vuelva a hacer pis o que hable como un bebé, también son ejemplos de comportamiento regresivo el chuparse el dedo, pedir biberón en lugar de tomar en vaso, pedir ayuda para vestirse, pedir el chupete una vez se ha deshecho de él o ir al baño o despertarse varias veces en la noche.
En estas situaciones debemos ser pacientes, intentar transmitir cariño y seguridad y no forzar al niño a volver al comportamiento anterior rápidamente.
En el desarrollo infantil estos retrocesos son muy normales. Es como si los niños buscasen en ellos las fuerzas que necesitan para seguir adelante. Su evolución normal no consiste en que unas conductas desaparezcan radicalmente de pronto para dejar paso a otras, sino que los comportamientos recién adquiridos coexisten durante un tiempo con los más primitivos, y es ocasiones estos vuelven a sustituir a aquellos por una temporada.


Para la tutoría con la familia, he elegido una entrevista estructurada o dirigida, se basa en un cuestionario de preguntas determinadas previamente por el entrevistador (en este caso sería yo misma), el cual sirve como una lista de verificación. Generalmente, el entrevistador utiliza un formulario que sigue un orden y en el que están anotados los ítems por verificar. Tiene además espacios para las observaciones que debe registrar.
Preguntas en la entrevista estructurada o dirigida.
¿Quién o quiénes son figuras de apego para él?
¿Tiene hermanos? ¿Cuántos?
¿Habéis notado un cambio de humor o en el comportamiento de Luis últimamente?
¿Requiere mucha atención de los adultos?
¿Hay algún acontecimiento reciente que pueda haber afectado en este cambio de actitud?
¿Ha sufrido Luis algún cambio en su actitud desde el inicio escolar hasta ahora?
¿Habéis cambiado de domicilio?
¿Existe algún conflicto que pueda estar afectando en el desarrollo emocional de Luis?
¿Tiene actitudes agresivas o desafiantes en casa?
¿Escucha y presta atención cuando le explicáis como debe comportarse?
¿Habéis notado algún cambio regresivo en su conducta? ¿Biberones, chupetes?
Consejos prácticos para resolver la situación.
- Debemos aceptar las regresiones infantiles, estos retrocesos, como parte del normal desarrollo de nuestros hijos y alumnos, de igual modo que aceptamos su rápida evolución y progreso ya que forman parte de su aprendizaje y evolución.
- Hablar con el niño. Ellos entienden aún que no puedan expresar sus sentimientos. Prestarles atención y demostrarles apoyo haciendo hincapié en que les entendemos, por la situación o la angustia ante un nuevo acontecimiento, como el nacimiento de un hermano, o volver al colegio.
- Evitar gritarles y regañarlos y por supuesto no mostrarnos indiferentes ante la situación. Es importante no enfadarse con nuestros pequeños, las regresiones son también pasajeras, fases en la que el niño busca un equilibrio perdido.
- Proponerle juegos y actividades en conjunto, como leerle cuentos.
- No mostrarse tensos sino comprensivos. Una actitud tranquila y paciente es la mejor solución para ayudar a nuestros pequeños a superar estas regresiones, estos pasos atrás.
- Evitar frases del estilo: “Ya eres mayorcito para estar haciendo estas tonterías” o” ¿Es que vuelves a ser un bebé?”.
- Pensar y reflexionar sobre nuestras conductas. ¿Somos nosotros quienes no permitimos que se haga mayor? ¿Alimentamos de algún modo estas regresiones porqué de algún modo nos entristece perder a nuestro bebé? Un exceso de protección puede estar causando conductas regresivas en nuestros hijos, por lo que es importante también tener en cuenta el modo en el que nos relacionamos con ellos.



Todas estas pautas, podemos llevarlas a cabo tanto en el aula, como en casa para detectar posibles conductas regresivas, abordarlas y solucionarlas desde el cariño y la paciencia.

El "caso" que he elegido es hipotético, pero servirá de ejemplo en cualquier caso.



                                                                                                                                                  Profenpractics 

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